Más humildad…

El dinero y el poder han enceguecido al hombre arrogante, que mira con desprecio el valor de la humildad como virtud.  Su arrogancia conllevaría distanciarse con soberbia de la naturaleza, siendo ésta una gran riqueza, y su alejamiento una torpeza, ya que es su única casa. La naturaleza es pura, limpia, fresca; sus irracionales habitantes