Crisis dirigencial del deporte ecuatoriano pone en riesgo el 2026 de los atletas
Written by admin on 01/17/2026
La crisis dirigencial del deporte ecuatoriano marca el inicio de 2026 con incertidumbre institucional y consecuencias directas para los atletas.
El conflicto entre el Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) y el Viceministerio del Deporte, originado por el no reconocimiento de la directiva electa en mayo de 2025, ha escalado a un punto que amenaza la gobernabilidad, la planificación deportiva y la participación del país en eventos internacionales clave.
Ecuador afronta un año cargado de compromisos multideportivos de alto nivel. Desde los Juegos Olímpicos de Invierno hasta competencias juveniles continentales, el calendario exige instituciones sólidas, coordinación y estabilidad.
Sin embargo, mientras los deportistas se preparan para representar al país, sus dirigentes permanecen enfrascados en una disputa que no muestra señales de resolución y que, más allá de quién tenga la razón jurídica, ya genera perjuicios concretos.
El COE ha proyectado al menos cinco eventos internacionales claves durante 2026, sin contar las decenas de competencias nacionales que sostienen el desarrollo del alto rendimiento. Pruebas de ciclismo, atletismo, lucha y otras disciplinas podrían verse afectadas por la falta de claridad institucional, recursos limitados y decisiones administrativas en disputa.
Desde el Comité Olímpico se ha advertido sobre una “asfixia económica intencional” y restricciones presupuestarias que impactan directamente en la preparación de los atletas. Desde el Viceministerio se asegura que actúan conforme a la ley.
El origen del conflicto se remonta a las elecciones del directorio del COE del 5 de mayo de 2025. UNa nueva directiva fue electa, pero no reconocida por el Viceministerio del Deporte, que argumenta observaciones legales.
Desde el COE, en cambio, se sostiene que el proceso fue transparente, avalado por un delegado del Comité Olímpico Internacional (COI) y no apelado.
Más allá de las responsabilidades, se proyecta una imagen de fragilidad institucional que afecta no solo al deporte, sino también a la credibilidad de Ecuador ante la comunidad deportiva internacional.
Mientras los dirigentes discuten competencias y atribuciones, los atletas enfrentan incertidumbre y la falta de apoyo de la que siempre ha habido quejas.
Ecuador ha demostrado capacidad y talento en múltiples disciplinas, consiguiendo a la fecha 10 medallas olímpicas, pero el camino olímpico exige mucho más que esfuerzo individual: requiere instituciones que funcionen y autoridades que prioricen el interés deportivo por encima de disputas personales o políticas.
La crisis dirigencial del deporte ecuatoriano no puede prolongarse. Es necesario un canal de diálogo inmediato, decisiones alineadas con la Ley del Deporte y una revisión institucional que garantice gobernanza, autonomía y estabilidad. El país necesita que sus autoridades coloquen al deporte y a los deportistas en el centro de la agenda.