Radio hola

Current track

Title

Artist

Venezuela, un país que marcó culturalmente la región

Written by on 01/10/2026

En enero de 2026, Venezuela vuelve a ocupar titulares por la política y la fuerza. Sin embargo, detrás del ruido inmediato hay una historia más lenta —y quizá más dolorosa—: la de un país que durante décadas exportó cultura con la naturalidad de quien respira, y que ahora vive una crisis de ausencias.

Muchos han dicho que el mayor problema de Venezuela fue el petróleo. Sin embargo, desde antes, fue un centro de las ideas. Es el territorio donde nacieron los próceres de la independencia latinoamericana, como Simón Rodríguez. Y no se puede dejar de lado a Simón Bolívar, aunque sea una moneda de uso para la perpetuación del régimen chavista.

Hay otras figuras de la cultura a las que América Latina debe mucho. Ahí nació Andrés Bello (Caracas, 1781), el humanista que ayudó a diseñar instituciones y un “español americano” desde la lengua y la ley. Su influencia en educación, gramática y derecho atravesó fronteras y siglos. Escribió el primer Código de Derecho Civil chileno, que sirvió para que se escribiera el ecuatoriano y de otros países de América del Sur.

También fue una fábrica de relatos. Rómulo Gallegos no es únicamente un nombre de avenida o de escuela. Es una forma de entender la novela latinoamericana como conflicto social, paisaje y destino. Su novela Doña Bárbara es una de las novelas cumbres de la disputa civilización y barbarie. Y el país que lo vio nacer creó, además, uno de los termómetros literarios más prestigiosos del continente. El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, instituido por decreto en 1964. En su historia aparecen nombres que explican el canon literario latinoamericano: Vargas Llosa, García Márquez, Carlos Fuentes, entre otros.

Por eso el declive de ciertas “fábricas de imaginario” venezolano no es un chisme nostálgico: es un indicador de ruptura social.

En artes visuales, Venezuela también fue sinónimo de vanguardia. El arte cinético de Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez se volvió marca continental, y la modernidad latinoamericana encontró allí una voz propia. Hoy esas obras siguen iluminando museos del mundo. Sin embargo, Venezuela convive con una paradoja: conserva el prestigio simbólico mientras pierde, por goteo, las condiciones materiales para sostener una escena cultural vigorosa.

La pregunta, entonces, no es si Venezuela “tuvo” cultura. La pregunta es qué pasa cuando un país pierde a sus productores de cultura, no por elección, sino por necesidad.

Ahí aparece el dato más contundente —el que casi siempre se menciona por sus efectos económicos o humanitarios, pero menos por sus consecuencias culturales—: la migración venezolana. Para diciembre de 2024, más de 7,89 millones de venezolanos habían salido del país, según la Organización Internacional para las Migraciones.

Cada millón cuenta como estadística; cada salida cuenta como biblioteca, taller, set de televisión, aula, laboratorio. Y en esa multitud también viajan guionistas, editores, músicos, maestros, investigadores. Es la llamada fuga de talentos. Y esta no siempre se puede medir con precisión, pero que se siente en la vida cotidiana de cualquier industria creativa.

Por eso el declive de ciertas “fábricas de imaginario” venezolano no es un chisme nostálgico: es un indicador de ruptura social. Las telenovelas hicieron escuela regional. Exportaron acentos y melodramas, construyeron estrellas, pero sufrieron un desplome con el deterioro económico, la censura y el achicamiento del mercado. Hubo años en que la producción se redujo drásticamente y los equipos se dispersaron.

Que hoy existan intentos de reactivación no borra el vacío acumulado; apenas lo subraya. Para reconstruir una industria cultural se necesita tiempo, inversión, libertad creativa y una masa crítica de profesionales que ya no está completa.


Radio hola

Current track

Title

Artist