Control y propaganda
Written by admin on 01/31/2026
Cuando en la ciudad de Quito existían dos diarios, El Tiempo y El Comercio, un economista de buen humor al que habían encargado una investigación sobre la publicidad en la prensa, decía que concluyó su estudio con esta sentencia: “Si anuncia en El Comercio perderá el tiempo, pero si anuncia el El Tiempo, perderá el comercio”. Con su graciosa sentencia ponía en duda la eficacia de la publicidad.
Al anunciar el nuevo plan de seguridad el gobierno apela a la publicidad; no explica lo que pasó con el plan fénix ni informa en qué consiste el nuevo plan; apela a imágenes y la simbología presentando, en escenas cinematográficas, al presidente y sus ministros como Rambos y Guerreros dotados de poderes superiores.
En la sociedad del espectáculo todo es escenificación, dice Byung Chul Han rememorando a Guy Debord, pero añade que los que aparecen gesticulando en escena no son los que gobiernan; se refiere a los gobernantes de las grandes potencias que utilizan mecanismos de desinformación y propaganda.
En nuestro país también se plantea la pregunta ¿quién ejerce el poder realmente? Martín Pallares en su artículo El Rasputín de Cayambe sostiene que ejerce el poder quien controla los organismos de control: Contraloría, Fiscalía, Consejo de la Judicatura y Consejo de Participación Ciudadana; apunta a Fausto Jarrín como controlador de los controladores.
Los titulares de los órganos de control pueden salvar al país con solo declararse independientes y atenerse a la ley y a la verdad sin dejarse utilizar políticamente para garantizar impunidad o para castigar a los adversarios. Si los órganos de control se ponen al servicio de los políticos acabarán con lo que queda de país.
Las funciones de control podrían ser todavía el punto de partida para la regeneración que esperan los ciudadanos, pero si los controladores replican las iniquidades que deben combatir merecerán el desprecio que sufren todos los políticos. El destino les ofrece la gloria, pero prefieren la vergüenza.