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Cuando en la ciudad de Quito existían dos diarios, El Tiempo y El Comercio, un economista de buen humor al que habían encargado una investigación sobre la publicidad en la prensa, decía que concluyó su estudio con esta sentencia: “Si anuncia en El Comercio perderá el tiempo, pero si anuncia el El Tiempo, perderá el […]
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