Radio hola

Current track

Title

Artist

Manuela Cujilema, de 46 años, vive en La Libertad, Santa Elena. Necesita tres diálisis por semana para sobrevivir. El Ministerio de Salud Pública (MSP) generó un código de autorización para que acceda a atención gratuita. Pero la clínica privada que le asignaron en la vía a Salinas cobra 150 dólares por sesión. Su esposo Manuel es chofer informal y no tiene ingresos fijos. Una o dos veces por semana logran reunir el dinero y van a la clínica en una camioneta prestada. Al resto de sesiones, Manuela simplemente no va.

Más noticias

Diálisis peritoneal en casa, opción para un grupo de pacientes

Centros de Diálisis del Ecuador denuncian incumplimiento de pago por sus servicios

Para el Frente de Pacientes de Diálisis, el caso de Manuela no es el único. También hay pacientes que deben viajar a otras ciudades donde hay cupos para dializarse. Tienen que comprar medicamentos e insumos para que puedan ser dializados. La razón es la misma en todos los casos: el MSP adeuda dos años de servicios a los centros de diálisis con los que tienen convenio.

Son personas con características comunes: bajos recursos económicos, de la tercera edad, con movilidad reducida, con discapacidades y con enfermedades colaterales que el mismo sistema tampoco cubre. Muchos no logran ir a las 12 sesiones mensuales que requieren.

💰 Las deudas van sumando, pero el MSP y el IESS no transparentan

El MSP adeudaba 206,6 millones de dólares a los centros de diálisis privados hasta el 31 de julio de 2025, equivalente a dos años de servicios. El IESS sumó otros 44,6 millones hasta junio de 2025.

Estos rubros pendientes de pago no los publicó ninguna de las dos instituciones ni el Ministerio de Finanzas. Los obtuvo el asambleísta Franklin Samaniego a través de una solicitud formal.

La diferencia entre ambas instituciones es que el IESS actualmente cancela al menos una factura mensual a cada clínica, según Gabriela Álvaro, vocera de las dializadoras del país.

Pero desde junio de 2025 ya han transcurrido diez meses. El Frente de Pacientes de Diálisis no conoce la deuda actual con las 115 clínicas con convenio del MSP ni con las 84 que tienen alianza con el IESS.

En la página web del MSP, el último boletín de salud renal es del gobierno de Guillermo Lasso, con corte a mayo de 2022. Tampoco se sabe con certeza cuántos pacientes dependen hoy del sistema: en 2022 el Registro Ecuatoriano de Diálisis y Trasplante contabilizó 19 327 personas en terapia renal.

Los datos que Samaniego obtuvo registran 11 176 pacientes del MSP y 1 189 derivaciones del IESS, lo que muestra una diferencia que no tiene explicaciones oficiales. Tampoco se sabe cuántos nuevos pacientes son rechazados, cuántos reciben sesiones incompletas ni cuántos han dejado de ir.

El MSP y el IESS aún no responden a las preguntas que EL COMERCIO envió vía correo electrónico.

Provincias con más deudas por pacientes de diálisis del MSP

Los documentos del MSP entregados al asambleísta revelan dónde se concentran más deudas. En la zona 4, que cubre Manabí y Santo Domingo, una sola cadena -Manadialisis- acumula deudas que van desde 1,2 millones en Bahía hasta 6,8 millones en Manta.

Renalcentro en Santo Domingo aparece con 7,4 millones de dólares sin cobrar y Socihemod en la misma ciudad, con 4,4 millones. En Pichincha, Nefromedic acumula 3,7 millones de dólares y Clinefnorte, 3,2 millones de dólares. En el IESS, la mayor deuda individual está en Manabí: Manadialisis con 13,4 millones pendientes de auditar, hasta junio del 2025.

🏥 Cuatro historias de diálisis revelan las grietas del sistema público

Beatriz gasta 221 dólares más insumos por tres viajes a la semana

Victoria Avilés tiene 71 años, es diabética e hipertensa y vive en La Troncal. En febrero de 2026 la estabilizaron en el Hospital Enrique Ortiz, en Durán, donde le diagnosticaron insuficiencia renal y la necesidad de diálisis urgente. En La Troncal, el centro de diálisis que aparece en el listado oficial del MSP con convenio para ese cantón, ya no acepta pacientes del Ministerio.

Su hija Beatriz Intriago, de 52 años, paga 70 dólares de taxi por cada viaje de ida y vuelta a Durán, más 20 dólares en insumos por sesión -ampollas, guantes, gasas, jeringas- que la clínica ya no provee. Para cubrir esos gastos, Beatriz trabaja en un empleo fijo, vende comida y hace de mesera. También cuida a una hija de 14 años con linfoma no Hodgkin y tiene un hijo que acaba de recibir trasplante de riñón.

Tito Enríquez viaja dos horas en bus hasta Guayaquil y llega a casa de su hermana

Tito Enríquez, de 67 años, vive en Rosa Alvira, zona rural de Durán. Desde diciembre de 2025 se dializa los martes y viernes en el Guasmo Sur, Guayaquil. El bus toma dos horas. Para llegar al turno de la mañana, sale de su casa la noche anterior hasta la casa de su hermana. Desde ahí debe tomar un taxi que le cobra siete dólares hasta el hospital. Antes de su sesión le piden insumos: filtro de 18 dólares, heparina, guantes, equipo de suero, catéter. Unos 26 dólares por sesión. Tito trabaja esporádicamente como DJ. Su esposa Jackeline vende pollo asado.

Richard Ríos tarda cuatro horas en llegar a Guayaquil

Richard Ríos, de 47 años, vive en Catarama, cabecera cantonal de Urdaneta, en Los Ríos, a cuatro horas de Guayaquil. Se dializa en el hospital de esa ciudad. De las 12 sesiones de diálisis que requiere al mes, Richard recibe ocho. No tiene dinero para movilizarse más veces. Actualmente no tiene trabajo y lleva ocho años de diálisis. Su primo Jinson Vásquez explica que gasta 80 dólares mensuales en pasajes y 23 dólares por diálisis. Estos rubros superan los 240 dólares que recibe del bono Joaquín Gallegos Lara.

⚡ Sin diálisis, el potasio deteriora en días o semanas a los pacientes

Darío Jiménez, presidente de la Asociación de Nefrología del Ecuador, es claro sobre lo que ocurre a los pacientes que no reciben diálisis: el potasio es el desecho más peligroso que acumula la sangre cuando los riñones fallan. Su incremento puede llevar a la muerte en días o semanas, enfatiza.

En pacientes que ya no orinan, el líquido no expulsado sube a los pulmones y puede provocar edema agudo pulmonar con igual rapidez. Jiménez advierte que “es difícil saber cuánto tiempo una persona puede estar sin diálisis”, pero el riesgo de muerte es cuestión de días en los casos más críticos.

Los viajes largos agravan la situación. La mayoría son diabéticos -la diabetes y la hipertensión son las principales causas de enfermedad renal en Ecuador- y los ayunos largos en el trayecto desestabilizan su glucosa. Quienes llegan tras horas de bus a la máquina de diálisis ya llegan en peor estado. Y después de las cuatro horas de sesión, el cuerpo pierde toxinas y nutrientes. Esto demanda alimento inmediato.

La solución ideal, según Jiménez, sería la diálisis peritoneal automatizada en casa para los pacientes que no tengan contraindicaciones. Unidades móviles de diálisis son inviables logística y económicamente.

⚙️ El círculo en el que clínicas y pacientes están atrapados

El contrato entre el Estado y los centros de diálisis privados establece un límite: la deuda del MSP no puede superar tres meses. Con ese tope, la clínica sigue obligada a atender. Pero si deja de hacerlo, el Estado multa. Con dos años de deuda acumulada -muy por encima del límite contractual- las clínicas están atrapadas entre la obligación legal y la quiebra.

Pero hay un problema estructural detrás: el MSP depende del Ministerio de Finanzas para pagar a las dializadoras. Sin los recursos, no puede cancelar, aunque los servicios lleven años prestados. El IESS, con más autonomía financiera, bajó su deuda y paga al menos una factura mensual por clínica, según Álvaro.

Desde 2023, cuatro centros cerraron. El resto opera con personal que renuncia por estar impagos, farmacéuticas que no venden a crédito y proveedores de insumos que cortaron el financiamiento.

🏙️ Lo que hacen las clínicas cuando no pueden cerrar ni cobrar

Para no quebrar sin dejar de atender, muchas dializadoras recurren a medidas que el Frente de Pacientes de Diálisis describe con precisión: recortan el tiempo de cada sesión de diálisis, suspenden el servicio médico o exigen a los enfermos y sus familias que traigan insumos y medicamentos.

Dos casos muestran el extremo de esa presión. En el sur de Quito, una clínica devolvió en 2025 a cerca de 80 pacientes del MSP. Esto provocó que los derivaran a clínicas en el norte. Pero entre los afectados había personas con movilidad reducida y con discapacidad visual, explica Álvaro.

En Santo Domingo, una clínica que pidió reserva de su nombre por temor a represalias en el cobro devolvió 20 pacientes al MSP. Como ningún centro local los aceptó, Salud los envió a Chone, a cuatro horas de distancia, tres veces por semana.

📉 El trasplante, la única salida permanente está en caída

La solución definitiva para gran parte de pacientes es el trasplante de riñón. Pero los datos del Indot muestran una tendencia que preocupa a los especialistas:

2023: 182 trasplantes con donante cadavérico y vivo

2024: 131

2025: 142

2026 (enero-abril): 31

La caída de 51 trasplantes entre 2023 y 2024 es la más pronunciada en años recientes y la leve recuperación de 2025 no compensa la demanda. Ecuador tiene la tasa de crecimiento de trasplantes más baja de la región, según Jiménez. Todos los pacientes en diálisis que no tengan contraindicación absoluta -añade- deberían estar en lista de espera de trasplante.

Pero la lista no crece al mismo ritmo que los pacientes. Para cerrar esa brecha cree que hace falta ampliar el número de instituciones habilitadas para trasplantar; fortalecer el programa del Indot y aumentar la conciencia ciudadana sobre la donación de órganos.

Mientras tanto, Richard Ríos seguirá gastando casi todo su bono en pasajes e insumos para llegar a Guayaquil. Manuela Cujilema seguirá esperando que el dinero alcance para la segunda o tercera sesión de la semana. Y el Estado seguirá generando códigos de autorización que las clínicas, sin recibir pago, no están en condición de honrar.

Enlace extra: El último registro público de la salud renal en Ecuador del MSP

Te recomendamos:


Radio hola

Current track

Title

Artist