Elecciones a la carta
Written by on 08/27/2026
Los ciudadanos del Ecuador nos preparamos para escoger -nuevamente- candidatos de las organizaciones políticas, en las elecciones seccionales del 29 de noviembre de 2026.
Se elegirán 23 prefectos, 23 vice prefectos, 222 alcaldes, 909 concejales urbanos, 457 concejales rurales, 4,131 vocales principales de las juntas parroquiales y 7 consejeros al CPCCS. La hoja de ruta está lista, los partidos y movimientos políticos trabajan para persuadir a sus electores, y los ciudadanos analizamos propuestas y planes de acción.
Un aspecto clave a considerar es la comunicación política, dentro del contexto de los GADs (Gobiernos Autónomos Descentralizados), que tienen implicaciones jurídicas, políticas, sociales y administrativo-financieras.
La comunicación política es el proceso mediante el cual se producen, transmiten e interpretan mensajes estratégicos entre políticos, medios de comunicación y ciudadanía, con el objetivo de influir, informar y legitimar decisiones políticas. Comprende discursos, símbolos y contenidos de interés colectivo que se intercambian y confrontan en la esfera pública.
Funciona como un canal de transmisión entre futuros gobernantes y gobernados, orientado a persuadir, informar y movilizar a la ciudadanía. Es interdisciplinaria, estratégica, mediada, interactiva y dinámica. Incorpora a políticos, periodistas y ciudadanos en un intercambio circular de mensajes. Los elementos fundamentales de la comunicación política son la ideología, los mensajes, las relaciones de poder, los medios de comunicación, la imagen y la reputación.
Las redes sociales constituyen, entre otras, las estrategias comunicacionales preferidas, que deben ser planificadas por los líderes con rigor, seriedad, responsabilidad y decoro. Pero, si prevalecen el insulto, la diatriba, el insulto y la improvisación, con toda probabilidad serán censurados por los votantes.
Este año la renovación de alcaldes, prefectos, concejales y vocales parroquiales su produce en un escenario político suigéneris, por adelantado e incidental, debido a las suspensiones inesperadas de algunos movimientos políticos, las intervenciones de la Fiscalía, y las improvisaciones inocultables derivadas de la búsqueda de alianzas y acuerdos de última hora.
En este tráfago, el pueblo es un espectador pasivo de estos procesos en los que prevalecen los cálculos, las encuestas y el avance de informaciones que saturan las redes sociales. Aclarado el panorama con las inscripciones -después de elecciones internas inciertas-, los candidatos se ponen en marcha con gorras, camisetas, banderas, canciones y eslóganes. No faltan las visitas a los mercados, a las tiendas comunales, los besos y abrazos, mientras las caravanas interfieren el tráfico y se multiplican las entrevistas en los medios de comunicación.
En suma, más de lo mismo. Todos los candidatos ofrecen cambios imposibles con dinero ajeno, y las elecciones a la carta cobran fuerza. No hay alternativas: los ciudadanos tenemos que escoger gente responsable y preparada, con los perfiles que presenta el CNE en su gigantesco menú político.