Crisis del petróleo por guerra Irán-EE.UU.-Israel presiona a Ecuador ¿Qué medidas funcionan?
Written by on 03/29/2026
El petróleo volvió al centro del conflicto geopolítico mundial y Ecuador queda, otra vez, en la línea de impacto. La tensión y bloqueo de facto del estrecho de Ormuz -por donde circula cerca del 20% del crudo que se consume en el planeta– y la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel activaron una crisis energética que ya se refleja en los mercados internacionales y amenaza con encarecer aún más los combustibles, el transporte y los bienes básicos en el país.
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La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier embarcación que cruce esa vía estratégica “se enfrentará a graves consecuencias” y sumó presión al advertir sobre un eventual bloqueo del estrecho de Bab al‑Mandeb, por donde transita al menos el 10% del comercio marítimo mundial. No hacen falta cierres totales para alterar el mercado: basta con elevar la percepción de riesgo para que suban los precios, los seguros marítimos y los costos logísticos, como recuerda Eduardo Arias, CEO de Antroproyectos Latinoamérica.
⚠️ ¿Por qué esta crisis de petróleo importa en Ecuador?
Porque Ecuador exporta petróleo, pero importa la mayor parte de combustibles que consume, especialmente diésel y GLP. Y porque estos combustibles están subsidiados. Cada dólar extra en el precio internacional se traduce en mayor presión fiscal, más costos para el transporte y se traslada inflación importada a la economía.
El problema es especialmente crítico en el diésel, un combustible cuya demanda internacional es alta y cuya oferta es más restringida. Eso hace que los precios internacionales del diésel reaccionen con mayor fuerza frente a choques geopolíticos, elevando el costo de importación para países como Ecuador.
⛽ El mundo en emergencia energética, según la AIE
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), fue directo: “el planeta afronta una crisis energética de primer orden”. A falta de una solución política rápida, advirtió que los impactos económicos serán cada vez más severos.
La AIE alertó que el transporte por carretera -responsable de cerca del 45% de la demanda mundial de crudo– es el primer punto de intervención, y llamó a los gobiernos a liderar con el ejemplo, priorizando medidas de contención de la demanda y apoyo focalizado a los sectores más vulnerables.
La experiencia de crisis pasadas demuestra-según la AIE- que los mecanismos de apoyo específicos, bien dirigidos, son mucho más efectivos y fiscalmente sostenibles que los subsidios generalizados.
🧱 Vulnerabilidad estructural que Ecuador no resuelve
Para Eduardo Arias, la crisis revela un problema conocido: el sistema energético global sigue atado a corredores geográficos frágiles, y Ecuador no ha construido defensas propias. “El cierre del estrecho de Ormuz es una señal clara de que el riesgo geopolítico no necesita convertirse en cierre total para alterar el comercio energético”. El simple aumento de la percepción de inseguridad añade primas de riesgo que se trasladan a precios.
Ecuador, dice Arias, vive una paradoja: exporta crudo pero depende de combustibles refinados importados. Esa combinación significa que un petróleo caro puede aumentar ingresos por exportación, pero al mismo tiempo encarece las importaciones, los subsidios y aparece la inflación como amenaza.
📉Cómo llegamos hasta aquí: producir poco, refinar menos
Refinería de Esmeraldas no opera a su máximo potencial y no cubre la demanda. Foto: Petroecuador
El analista Nelson Baldeón es aún más crítico. Para él, esta crisis no es solo coyuntural: evidencia una falla estructural. “Ecuador es un país que tiene petróleo bajo tierra, no lo extrae (decisión por consulta popular) e importa grandes volúmenes de derivados. Esto no es una paradoja menor: es una falla estructural de política pública. Producimos menos de lo que podríamos, refinamos menos de lo que necesitamos, y dependemos de mercados externos para sostener nuestra propia matriz energética. Cuando el mundo se tensiona, Ecuador no tiene colchón”.
La Refinería de Esmeraldas opera a una fracción de su capacidad potencial y se paraliza con frecuencia. Eso obliga al país a comprar diésel y gasolinas en mercados spot, expuestos a precios volátiles, fletes caros y disrupciones logísticas. “El riesgo mayor no está en Ormuz”, resume Baldeón, “está en Quito”.
🚛 El diésel: el combustible más expuesto
Oswaldo Erazo, secretario de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo, advierte que la situación del diésel es particularmente delicada. Ecuador importa 76,1% del diésel que consume y 92,6% del GLP, debido a la limitada capacidad de refinación y al crecimiento de la demanda. Si bien hasta hoy no hay desabastecimientos para el consumidor final, el costo de importación ya está bajo presión.
Erazo recuerda que, en un contexto de precios altos, el consumo de combustibles es inelástico: se mantiene incluso cuando suben los precios. La única excepción parcial es la gasolina súper, cuyo consumo puede migrar hacia las gasolinas de menor octanaje.
💵 Bandas de precios y alzas consecutivas
Precios de las gasolinas podrían seguir subiendo mientras dure la guerra en Medio Oriente. Foto: Cortesía
El Gobierno de Daniel Noboa aplica el sistema de bandas para amortiguar la volatilidad. Sin embargo, este mecanismo no congela los precios. Según Petroecuador, mientras duren las tensiones internacionales, se pueden esperar aumentos consecutivos de hasta 5%. Los números son claros:
La gasolina Extra y Ecopaís, hoy en 2,89 dólares por galón, podrían subir 0,14 dólares el próximo mes si se aplica el aumento máximo.
Con ello, superarían por primera vez la barrera de 3 dólares por galón, el mayor precio histórico para estos combustibles.
En el caso del diésel, un incremento del 5% lo llevaría a 2,96 dólares por galón.
Para Erazo, si el conflicto se prolonga, el Estado volverá a enfrentar el dilema: subsidiar más o trasladar precios al consumidor.
📊 Lo fiscal y lo cotidiano: el análisis de Mónica Rojas
Mónica Rojas, decana del Colegio de Economía de la USFQ, tiene un diagnóstico consistente: el impacto del shock petrolero en Ecuador es ambiguo, pero hoy tiende a ser negativo: Ecuador exporta crudo pesado con descuento, no recibe el precio internacional pleno e importa derivados a precios más altos. Esto genera un doble efecto: “presión sobre el fisco, que financia parte del consumo vía subsidios, y aumento de costos para las empresas, que terminan trasladándose a los consumidores”.
La principal vía de transmisión es fiscal: mayores costos de importación de combustibles y de sostenimiento de subsidios. Pero el efecto no se queda ahí. Rojas alerta sobre inflación importada, encarecimiento de bienes y servicios, y menor crecimiento económico global, que reduce la demanda.
Dolarización: ancla, pero con límites
Rojas aclara que la dolarización es clave como ancla de estabilidad. Reduce la volatilidad por incertidumbre cambiaria y permite que hogares y empresas planifiquen mejor. Pero hay límites evidentes.
“Una economía dolarizada no cuenta con herramientas de política monetaria ni cambiaria. El margen de maniobra se concentra en la política fiscal, que hoy es muy estrecha”.
El presupuesto está altamente comprometido, el acceso a mercados internacionales es limitado y los ingresos dependen en gran medida del petróleo y de impuestos ya tensionados.
🏛️ Respuestas y silencios oficiales
En medio del shock petrolero internacional, las respuestas desde el Estado muestran más cautela que urgencia. Desde el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT), la directora de Transporte Terrestre (e), María Verónica Briceño, confirmó que el Gobierno trabaja en políticas de movilidad sostenible orientadas a reducir emisiones y mejorar la eficiencia del sistema: electromovilidad, micromovilidad, renovación de flotas y el plan de chatarrización para vehículos con más de 17 años de vida útil.
Sin embargo, reconoció un punto crítico: no existe un análisis técnico específico que cuantifique cuánto combustible ahorran estas medidas de ahorro directo de combustible en el sector transporte. Los estudios disponibles -explicó- se concentran en la sostenibilidad operativa del transporte y en el contexto geopolítico internacional, pero no modelan reducciones directas de consumo ni su impacto agregado en un escenario de crisis energética global.
En el sector aéreo, la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) explicó que se emitió un ‘Notam preventivo‘ sobre el combustible Jet A‑1, como respuesta a la situación “de dominio público” (Ecuador redujo a la mitad el abastecimiento de combustible para aviones hasta el 28 de marzo). La entidad añadió que no hay problemas de abastecimiento y que las operaciones aéreas se desarrollan con normalidad.
El Ministerio de Energía, por su parte, no respondió a EL COMERCIO sobre escenarios de contingencia, planificación de abastecimiento o medidas frente a un encarecimiento prolongado de combustibles.
🧭¿Qué medidas sirven y cuáles no en Ecuador?
Muchas de las medidas que se discuten internacionalmente -teletrabajo, reducción de velocidad, restricción vehicular- tendrían impactos marginales para Rojas, porque son difíciles de controlar y políticamente costosas. Las campañas de ahorro energético pueden ayudar, pero su efecto es limitado. Fortalecer el transporte público es necesario, aunque no inmediato.
Las medidas realmente efectivas -coinciden Rojas, Baldeón y Erazo- son también las más difíciles:
Focalizar de verdad los subsidios, especialmente al diésel y al gas.
Aumentar eficiencia del gasto público.
Recuperar producción y refinación, con participación privada.
El dato que incomoda
Ecuador gasta más de tres mil millones al año en subsidios energéticos. “Gran parte beneficia a sectores de ingresos medios y altos y genera distorsiones. Todos los analistas serios lo saben, pero ningún gobierno lo ha ejecutado completamente por el costo político”, resume Baldeón.
🔮Lo que viene
Si el conflicto en Medio Oriente se extiende entre seis y doce meses, la primera válvula de ajuste serán los precios internos. Luego vendrá la presión fiscal y, finalmente, el riesgo de tensiones en el abastecimiento si no se planifica con anticipación. En el corto plazo, Ecuador absorberá el impacto. En el mediano, el margen dependerá de decisiones que toman años en ejecutarse. El reloj corre.
Enlace externo: Más sobre la protección contra las crisis petroleras
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